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¿Conoces ese problema que nadie nombra en la reunión de seguridad o en esas conversaciones que ocurren en casi todos los departamentos de ingeniería de planta farmacéutica? Si lo sabes; bien y si no, te lo cuento.

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¿Qué pasa cuando ALGUIEN pregunta si el almacén de disolventes está correctamente monitorizado?

Como casi siempre está ese OTRO FULANO que responde que SÍ, que hay SENSORES. Que con eso es suficiente!!! Y ahí mismo, muere la conversación.

Este es el dilema clásico donde “se cumple la norma de auditoría” pero… tu instalación probablemente aún no lo hace.

Lo que nadie pregunta es:

si su categoría de equipo corresponde a la clasificación de zona documentada en el Documento de Protección contra Explosiones (DPCE)

si el grupo de gas y la clase de temperatura del sensor son compatibles con los fluidos almacenados

si la instalación fue validada por un organismo notificado o simplemente ejecutada por el contratista habitual

si estos sensores están certificados para la zona ATEX en la que están instalados

Para más preguntas trampas…  →.

¿Qué son los sensores de temperatura ATEX?

Los sensores de temperatura ATEX (Atmospheres Explosibles) son dispositivos de medición diseñados y certificados para operar en atmósferas potencialmente explosivas, conforme a la Directiva 2014/34/UE (ATEX) y a la norma IEC 60079-0, en zonas clasificadas 0, 1 o 2 (gases/vapores) y 20, 21 o 22 (polvos).

En el almacenamiento de productos químicos inflamables (incluyendo disolventes, alcoholes y reactivos volátiles en entornos farmacéuticos y de laboratorio) estos sensores monitorizan la temperatura ambiente y de producto dentro de los límites de seguridad definidos por el fabricante del equipo (temperatura de ignición del fluido almacenado menos el margen de seguridad reglamentario). Las señales que se transmiten son no son una fuente de ignición, gracias a su diseño intrínsecamente seguro (Ex ia/ib) o a prueba de explosión (Ex d).

La diferencia entre un sensor de temperatura estándar y uno certificado ATEX no es estética. Esa diferencia tiene nombre en el Código Penal y en la Directiva 1999/92/CE.

¿Qué hace que una zona de almacenamiento sea clasificada ATEX?

La clasificación de zona es el resultado de una evaluación de riesgo de explosión documentada, obligatoria bajo la Directiva 1999/92/CE (ATEX usuarios), que el empleador debe realizar y mantener actualizada.

En el contexto del almacenamiento de productos químicos inflamables en entornos farmacéuticos, la clasificación depende de tres variables:

1. Frecuencia y duración de la atmósfera explosiva: un almacén de disolventes con ventilación natural limitada donde los vapores pueden acumularse de forma continua o frecuente es Zona 1. Si la acumulación es improbable y de corta duración en condiciones normales, es Zona 2. La distinción importa porque determina la categoría de equipo permitida: categoría 2G para Zona 1, categoría 3G para Zona 2.

2. Propiedades del fluido almacenado: el grupo de gas (IIA, IIB, IIC) y la temperatura de ignición del fluido determinan la clase de temperatura máxima de superficie admisible (T1 a T6) para cualquier equipo instalado en la zona. El acetato de etilo tiene una temperatura de ignición de 427 °C (clase T2). El disulfuro de carbono, 90 °C (clase T6). Un sensor certificado T3 es apto para el primero; es una fuente de ignición potencial para el segundo.

3. Condiciones de ventilación: la norma IEC 60079-10-1 establece el método de evaluación de la extensión de zona en función del caudal de ventilación, la tasa de evaporación del fluido y el volumen del espacio. Un almacén con ventilación forzada adecuada puede reducir la extensión de zona; uno con ventilación deficiente puede ampliarla más allá de los límites físicos del área de almacenamiento propiamente dicha.

La evaluación de riesgo que produce la clasificación de zona es el documento de partida para cualquier decisión de instrumentación. Sin él, la selección de sensores es, técnicamente, una suposición.

¿Qué diferencia un sensor ATEX de uno que no lo es?

La pregunta parece obvia. La respuesta tiene más capas de las que sugiere el marcado CE estándar.

Un sensor de temperatura convencional (incluso de alta calidad industrial) puede:

Ilustración de la deriva de medición de un termistor NTC; no representa por sí misma una certificación ATEX

generar arcos eléctricos en sus conexiones,

acumular carga electrostática en su carcasa,

alcanzar temperaturas de superficie superiores a la temperatura de ignición del fluido circundante bajo condiciones de fallo

En una atmósfera explosiva, cualquiera de ellos es suficiente para iniciar una deflagración.

Los sensores certificados ATEX eliminan o contienen estos mecanismos de ignición mediante uno o varios modos de protección definidos en la serie IEC 60079:

Seguridad intrínseca (Ex ia / Ex ib): el circuito eléctrico del sensor opera con niveles de energía tan bajos que, incluso en condiciones de fallo (cortocircuito, circuito abierto, combinación de fallos), la energía disponible es insuficiente para iniciar la ignición de la mezcla explosiva más sensible del grupo de gas certificado.

Carcasa a prueba de explosión (Ex d): la carcasa del equipo está diseñada para contener una explosión interna sin que la llama se propague al exterior. Aplicable cuando la energía del circuito no puede limitarse a niveles intrínsecos. Menos frecuente en sensores de temperatura, más habitual en actuadores y motores.

Encapsulado (Ex m) y relleno de polvo (Ex q): modos de protección que aíslan los componentes activos del sensor de la atmósfera explosiva mediante resina o material granular. Usados en sensores compactos para zonas con restricciones de espacio.

La certificación ATEX del sensor incluye el marcado completo: “II 2G Ex ia IIB T4 Ga”, donde cada elemento es verificable contra el certificado de examen de tipo emitido por el organismo notificado. El marcado no es decorativo, es el contrato técnico entre el fabricante y el instalador sobre las condiciones de uso seguro.

Nota: Lo que los catálogos no siempre aclaran es que la certificación del sensor no certifica la instalación. Un sensor Ex ia correctamente seleccionado, instalado con cable no blindado o con una barrera zener subdimensionada, pierde su condición de seguridad intrínseca. La norma IEC 60079-14 regula el diseño e instalación de instalaciones eléctricas en zonas peligrosas. Su cumplimiento es responsabilidad del instalador y del responsable de la instalación, no del fabricante del sensor.

Monitorización de zonas explosivas: qué mide el sensor y qué hace el sistema con esa medida

Un sensor ATEX mide la temperatura. Lo que el sistema hace con esa medida determina si la monitorización es reactiva o preventiva.

En la mayoría de instalaciones de almacenamiento farmacéutico, la arquitectura de monitorización sigue este patrón:

Comparativa de temperaturas en una cámara industrial, como ejemplo de monitorización

1. El sensor transmite una señal 4-20 mA a una barrera de seguridad intrínseca (zener o galvánica) ubicada en el área segura, que alimenta un controlador o sistema SCADA con la lectura de temperatura.

2. El sistema genera una alarma cuando la temperatura supera un umbral predefinido.

3. El operador recibe la alarma y actúa.

Este patrón tiene un problema estructural: el umbral de alarma suele fijarse cerca del límite de seguridad del producto, no del límite de seguridad de la zona. Pero… la monitorización continua con análisis de tendencia cambia la lógica: en lugar de detectar que la temperatura ya ha superado el umbral, detecta que la tasa de cambio (dT/dt) indica que lo superará en un horizonte temporal definido. Esto permite activar protocolos de ventilación forzada, alertar al personal y, si es necesario, iniciar el vaciado controlado de la zona antes de que la situación sea crítica.

La práctica habitual del sector de seguridad de procesos recomienda integrar el análisis de tendencia como capa adicional a la alarma de umbral, no como sustituto.

¿Tu sistema de monitorización distingue entre una temperatura fuera de rango y una tendencia que llevará la temperatura fuera de rango en los próximos 20 minutos? ¿No lo sabes con certeza?

Descarga la guía de arquitectura de monitorización ATEX para almacenes farmacéuticos.

Seguridad química IoT: la promesa y las condiciones que la hacen real

La integración de sensores ATEX en arquitecturas IoT industriales es técnicamente viable y operativamente valioso. También es un área donde la brecha entre lo que los proveedores prometen y lo que la norma exige es, con frecuencia, significativa.

Los protocolos de comunicación inalámbrica más utilizados en entornos industriales como WirelessHART (IEC 62591) o ISA100.11a, están diseñados para operar en zonas clasificadas cuando los dispositivos de campo cumplen los requisitos ATEX correspondientes.

De la alarma a la decisión fiable mediante datos y análisis de tendencias

Nota: LoRaWAN es técnicamente apto para monitorización de temperatura en zonas ATEX si el dispositivo de campo tiene la certificación correspondiente. A pesar de ello, sus intervalos de transmisión lo hacen inadecuado para aplicaciones donde la detección de tendencias requiere resolución temporal inferior a 60 segundos.

Lo que la norma exige en instalaciones IoT para zonas ATEX

Certificación del dispositivo de campo completo, no solo del sensor: si el módulo de comunicación inalámbrica está integrado en el mismo enclosure que el sensor, el conjunto debe estar certificado como unidad. Si están separados, cada componente debe tener su propia certificación para la zona en la que está instalado.

Evaluación de la energía radiada: las antenas de transmisión inalámbrica pueden, en teoría, inducir corrientes en conductores metálicos próximos. La norma IEC 60079-0, Anexo A, establece los criterios de evaluación. En la práctica, los dispositivos WirelessHART certificados ATEX ya han superado esta evaluación; los dispositivos IoT genéricos adaptados para uso en zona, no necesariamente.

Integridad del sistema de gestión de alarmas: la norma IEC 62682 (gestión de alarmas en industrias de procesos) establece que las alarmas críticas de seguridad deben tener prioridad garantizada, tiempo de respuesta documentado y procedimiento de actuación asociado. Un sistema IoT que agrega datos de temperatura en una plataforma cloud sin SLA (Service Level Agreement) de latencia documentada no cumple este requisito para alarmas de seguridad crítica.

Ciberseguridad de la arquitectura: la norma ISA/IEC 62443 establece los requisitos de seguridad para sistemas de automatización industrial. Una arquitectura IoT que transmite datos de sensores ATEX a través de redes no segmentadas o sin autenticación de dispositivo introduce vectores de ataque que pueden comprometer la integridad de las alarmas de seguridad. Esto no es un riesgo teórico: la manipulación de lecturas de temperatura en un sistema de monitorización ATEX puede suprimir alarmas críticas.

El resumen de lo anterior es que la seguridad química IoT no es una cuestión de conectividad, es una cuestión de arquitectura verificada. Un sensor ATEX conectado a una plataforma IoT no certificada para uso en sistemas de seguridad no es una solución de seguridad; es un sensor de seguridad conectado a una infraestructura de propósito general.

Si estás evaluando proveedores de soluciones IoT para monitorización ATEX, la tabla de criterios de selección técnica te permite estructurar la evaluación con los mismos criterios que usaría un auditor de seguridad funcional.

Solicita la selección de sensores de temperatura IoT para zonas ATEX.

Qué establece la normativa UE y qué implica para tu instalación

El marco normativo europeo para instalaciones ATEX en entornos farmacéuticos opera en dos capas que deben estar alineadas:

1. Capa de producto (Directiva 2014/34/UE — ATEX fabricantes): Todo equipo destinado a uso en atmósferas potencialmente explosivas debe llevar el marcado ATEX con la categoría, grupo de gas y clase de temperatura correspondientes, respaldado por un certificado de examen de tipo emitido por un organismo notificado (NoBo). El fabricante es responsable de la conformidad del producto. La Directiva aplica a los sensores, barreras, cajas de conexiones y cualquier otro componente eléctrico instalado en zona clasificada.

2. Capa de instalación (Directiva 1999/92/CE — ATEX usuarios): El empleador es responsable de clasificar las zonas, elaborar el DPCE, seleccionar equipos compatibles con la clasificación de zona, instalarlos conforme a IEC 60079-14 y mantenerlos conforme a IEC 60079-17. La Directiva no exige que la instalación sea realizada por un organismo notificado, pero sí que sea realizada por personal competente y que el resultado sea verificable.

¿Qué implica en la práctica?

En una instalación de sensores ATEX en un almacén farmacéutico de la UE debe satisfacer simultáneamente tres marcos normativos (Directiva 2014/34/UE, Directiva 1999/92/CE y GMP Anexo 1) que tienen requisitos parcialmente solapados pero con responsables distintos.

El fabricante del sensor responde a la certificación del producto.

El instalador responde de la conformidad de la instalación.

El empleador responde de la clasificación de zona, el DPCE y la gestión operativa.

El responsable de calidad responde de la integridad de los datos y los procedimientos de respuesta.

La práctica habitual del sector indica que la coordinación entre estos cuatro ámbitos de responsabilidad es, con frecuencia, el punto de fallo más común en auditorías de instalaciones ATEX en entornos farmacéuticos. NO LA SELECCIÓN DEL SENSOR EN SÍ.

Preguntas frecuentes

¿Qué zona ATEX es más habitual en almacenes de disolventes farmacéuticos y qué categoría de sensor requiere?

La Zona 1 —donde la atmósfera explosiva puede estar presente de forma ocasional en condiciones normales de operación— es la clasificación más frecuente en almacenes de disolventes con ventilación limitada o en áreas próximas a puntos de trasiego. Requiere equipos de categoría 2G, lo que en sensores de temperatura se traduce habitualmente en certificación Ex ia IIB o IIC según el grupo de gas del fluido almacenado. La Zona 2, para condiciones anormales, admite categoría 3G, pero la clasificación debe estar documentada en el DPCE y no puede asumirse sin evaluación.

¿Puede un sensor WirelessHART certificado ATEX usarse como sistema de alarma de seguridad en una zona farmacéutica?

Técnicamente sí, si el dispositivo de campo completo —sensor más módulo de comunicación— tiene la certificación ATEX correspondiente a la zona, y si la arquitectura del sistema cumple los requisitos de integridad de alarma de la norma IEC 62682 y los requisitos de seguridad funcional aplicables. La latencia de transmisión de WirelessHART (típicamente 1-4 segundos en malla) es compatible con alarmas de temperatura en la mayoría de aplicaciones de almacenamiento. Lo que no es automáticamente compatible es la plataforma de gestión de alarmas en el lado del sistema: debe tener SLA de latencia documentado y procedimientos de respuesta asociados a cada alarma crítica.

¿La certificación ATEX del sensor cubre también la instalación?

No. La certificación ATEX del sensor (Directiva 2014/34/UE) cubre el producto fabricado. La conformidad de la instalación es responsabilidad del empleador bajo la Directiva 1999/92/CE y debe ejecutarse conforme a IEC 60079-14. Un sensor correctamente certificado, instalado con una barrera zener subdimensionada o con cableado no conforme, pierde su condición de seguridad intrínseca. La verificación de la instalación —incluyendo el cálculo de la barrera y la inspección del cableado— es un paso independiente y obligatorio.

¿Qué clase de temperatura debo especificar para un sensor en un almacén con múltiples disolventes?

La clase de temperatura del sensor debe ser compatible con el fluido de menor temperatura de ignición entre todos los almacenados en la zona. Si el almacén contiene acetona (temperatura de ignición 465 °C, clase T1 suficiente) y disulfuro de carbono (temperatura de ignición 90 °C, clase T6 requerida), todos los equipos de la zona deben ser clase T6. La práctica habitual del sector recomienda documentar esta evaluación en el DPCE y revisarla cada vez que se incorpore un nuevo fluido al almacén.

¿Qué relación tiene la monitorización ATEX con los requisitos de integridad de datos del Anexo 1 GMP?

El Anexo 1 de las GMP europeas (EMA, revisión 2022) establece que los datos de monitorización ambiental deben ser atribuibles, legibles, contemporáneos, originales y exactos (ALCOA+). Los registros de temperatura de zonas ATEX, cuando forman parte del sistema de monitorización ambiental de la instalación farmacéutica, están sujetos a estos requisitos. Esto implica que el sistema debe registrar datos con marca de tiempo verificable, sin posibilidad de edición no auditada, y con procedimientos documentados de gestión de alarmas y desviaciones.

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Diego Jiménez

Autor Diego Jiménez

Diego es fundador de Anukys, empresa especializada en soluciones de IoT e inteligencia artificial para la industria. Con más de 20 años de experiencia en tecnología, trabaja ayudando a empresas a monitorizar procesos, integrar datos y mejorar la toma de decisiones.

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